Segunda parte de la entrevista a Gianella de Ma-pa.

Cuando te conté la semana pasada que me pareció muy diferente este Método al tradicional, no te dije que me llamó poderosamente la atención cómo los niños no estaban sujetos a una rigidez en sus tareas, fue ahí cuando pensé, aquí les he pillado, este Método no puede funcionar, cada niño hace lo que quiere cuando quiere.

¡Qué equivocada estaba! Sabes eso que dentro del desorden se esconde un tipo de orden, pues ese fue mi descubrimiento.

Método Montessori

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El Método Montessori, exceso de libertad o responsabilidad

Hay quien piensa, que en el Método Montessori  hay poca disciplina, y mucha libertad para que los niños hagan lo que quieran, en comparación con los métodos tradicionales, ¿es así?

Sí, es lo que se suele pensar cuando se habla de que las peques eligen libremente lo que desean hacer. Pero lo cierto es que la libertad es limitada. Quizás esto parezca una contradicción, más no lo es. Debo remarcar aquí la necesaria confianza en las personas, en nosotras mismas y en las capacidades potenciales y activas que tenemos. La autorregulación existe y se le debe dar importancia. Cuando todos los aspectos de una pedagogía están estudiados al detalle y preparados a conciencia, el libre albedrío no tiene cabida. La elección de las y los niños está totalmente supeditada a lo que el entorno les ofrece. La libertad radica en que no son direccionados a elegir una determinada actividad porque un adulto cree que es mejor o más importante, como sucede en las metodologías tradicionales, donde se debe estar quieto aunque el cuerpo necesite moverse, donde no se puede ir al baño aunque sea una necesidad inevitable, donde no se puede hablar con el compañero ni compartir conocimientos con él, (mientras uno de los argumentos de más peso en defensa de la escuela convencional es el poder de socialización que tiene…). Un alumno en un espacio Montessori puede moverse libremente por él, comer si lo necesita, hacer una torre, o regar una planta, lo que él necesite en cada momento y los límites están ahí mismo, en la forma en que se desarrolla la actividad, en tomar el material de su sitio y luego recogerlo y llevarlo a donde estaba, en la forma de relación con los demás, en el respeto absoluto por el otro y por el entorno. En asumir la responsabilidad por los propios actos.

Método Montessori

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¿Cómo se prepara el ambiente en un aula Montessori?

Los ambientes son temáticos y tienen que ver con las áreas que Montessori delimitó, que serían como grandes ramas de conocimiento. Por tanto en un aula existen varios ambientes, delimitados por la distribución del mobiliario y la organización de los materiales. Los rincones se distribuyen en zonas de: Vida práctica, Vida sensorial, Lenguaje, Matemáticas, Educación Cósmica, Expresión Artística y Espiritualidad. En cada zona los materiales están también preparados para realizar cada actividad específica. El orden y la organización estética son fundamentales para promover la calma y la tranquilidad, tanto externa como interna.

Ahora, puedes leer la primera parte de la entrevista, o si quieres preguntar algo acerca de Montessori, o quieres darme tu opinión, déjamelo en los comentarios, me hará muy feliz leerte.

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6 comments on “Método Montessori exceso de libertad o responsabilidad”

  1. Mis peques, x ejemplo, tienen el aula dividida en estos espacios o rincones. Pueden elegir libremente el que quieren y realizar las actividades que dicho rincón ofrece, aunque lo tienen muy bien organizado para que, aunque un niño siempre tienda a irse a uno de esos rincones, finalmente pase x todos. Es una especie de libertad “dirigida”. Hay cosas de esta metodología que me encantan… Otras no las veo muy prácticas, aunque quizá sea x desconocimiento. Como siempre, creo que una acierta más mezclando un poco todas las vertientes y corrientes según el momento y el niño, aunque manteniendo siempre una misma línea que no confunda a los niños. X regla general, el sentido común ayuda mucho ;). Un beso. Muy interesantes estos posts 🙂

    • Muchas gracias Nessa, ese es justo el pensamiento con el que yo terminé, que es una libertad dirigida, que potencia la autonomía y mejora la sensación del niño de que hace las cosas por sí mismo.
      Opino como tú, lo bueno es ir mezclando para conseguir lo mejor de varios métodos

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